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Sorteo primavera 2019

01 Febrero 2019

¡Qué mejor que un plantador para iniciar la primavera!

Esta primavera, sorteamos un equipo de plantación completo POTTIPUTKI formado por tubo plantador y cajas de transporte de planta con arnés. El sorteo finaliza el 30 de junio de 2019 a las 23:59 h. Se publicará el ganador o ganadora en nuestra página de facebook.

Para participar en el sorteo:

- Sigue nuestra página en facebook. ¡Haz click en "me gusta" Viveros y Servicios Forestales Caselas"!

- Comparte la publicación del sorteo. Para ello comparte, o bien la publicación en facebook que hace mención al sorteo, o bien esta entrada de nuestro blog.

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¡Mucha suerte a todos y feliz primavera!

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El bosque protector – "Papel y cartón, ciclo de vida"

03 Septiembre 2019

¿Lo has visto? Ya está disponible en la web de RTVE el capítulo de la serie El bosque protector – "Papel y cartón, ciclo de vida".

Servilletas, papel de cocina, papel higiénico, el papel sobre el que escribes y también el periódico que lees. El vaso en el que quizás has tomado hoy un café, o los pañales que has cambiado a tu bebé. También las pajitas y los envases de un uso que sustituirán con toda seguridad a los envases y utensilios de un solo uso de plástico actuales y todo el cartón en el que llegan a tu casa los pedidos a domicilio, cada vez en mayor cantidad. Y así podríamos seguir enumerando infinidad de productos que se han fabricado a partir de la pasta de celulosa, hoy esenciales en nuestra vida diaria y en numerosas actividades industriales y comerciales.

Los productos fabricados a partir de madera son bioproductos, con una huella ecológica baja, porque son naturales y reciclables. Provienen de nuestros montes, que bien gestionados contribuyen a la sostenibilidad de los mismos, promueven la riqueza en el entorno en el que se encuentran y contribuyen a conseguir los retos medioambientales de nuestra sociedad. Nuestros montes tienen una función ambiental importante como sumideros de CO². Este CO² que se fija en los árboles (principalmente en el tronco), se traslada a todos los productos que se producen a partir de la madera y ahí se mantiene hasta el fin de sus días, después de todos los ciclos de reciclaje. Cuando talamos el monte, lo volvemos a plantar y otra vez se inicia el ciclo.

Hagamos un consumo responsable y sostenible. Usemos productos fabricados a partir de nuestros montes y cuando un día de invierno, nos sentemos en nuestra silla de madera, al calor de nuestra chimenea o nuestra estufa de pellets, frente a nuestra mesa, también de madera, rodeados de papeles en nuestro trabajo o leyendo un libro o un periódico por puro placer, pensemos en su origen, en el árbol del que proviene. Ese árbol que durante su vida, ha fijado ese CO² luchando contra el cambio climático, que nos ha proporcionado frescor en nuestros paseos por el campo, que ha alimentado a las abejas que producen nuestra miel y que además de sus usos industriales, cumple funciones medioambientales muy importantes. Sin olvidar, que ha contribuido a que se genere riqueza en su entorno, permitiendo la existencia desde una empresa como nosotros, que produce planta forestal, al selvicultor, al maderista, a empresas transformadoras de la madera, etc. repercutiendo positivamente en la economía local.

Os recomendamos sin duda, este capítulo del bosque protector donde se habla entre otras cosas, de la importancia del eucalipto, y del pino, así como de la práctica de una gestión forestal sostenible y responsable en una industria fundamental para la economía española y en particular para la economía gallega que es la industria del papel y cartón.

En este enlace puedes ver el vídeo íntegro. ¡No tiene desperdicio!

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-bosque-protector/bosque-protector-papel-carton-ciclo-vida/5375752/

Además, a continuación tenéis disponible la transcripción íntegra de este vídeo documental:

“ El papel es un viejo compañero de la humanidad. Durante siglos ha sido el principal soporte para almacenar información. Tiene su origen en China en el siglo II a.C. Antiguamente, para su fabricación usaban gran variedad de materiales: residuos de tela, cáñamo, seda, arroz o algodón. Más tarde fueron las fibras de árboles del género Morus. Hacia el siglo VII su uso se extendió por Japón y Asia Central. Las grandes conquistas de los árabes transportaron este y otros muchos inventos asiáticos a occidente.

La primera fábrica de papel en Europa Occidental se estableció en Xátiva, entorno al año 1.056. el historiador árabe Al Idrisi describió Xátiva como una bonita villa con castillos y un lugar donde se fabrica papel como en ninguna otra parte del mundo. Se introdujo en la península y su uso se extendió por Europa. Siglos más tarde, la invención de la impresora disparó su demanda, pero el papel siguió siendo un producto al alcance de pocos.

En la mitad del siglo XIX, se usaron métodos mecánicos y químicos para la fabricación de pulpa, posibilitaron que el papel y el cartón se transformaran en productos de uso cotidiano. Hoy son materiales esenciales en nuestra vida diaria y de numerosas actividades industriales y comerciales. Folios, bolsas, papel higiénico y una enorme variedad de embalajes pasan por nuestras manos cada día, los usamos y después los reciclamos. Su presencia generalizada hace que olvidemos su origen, la madera que crece en los montes.

El papel y el cartón son esenciales en la economía industrial. La industria papelera tiene gran importancia en la economía española y genera miles de puestos de trabajo tanto directamente en la fabricación y transformación del papel, como en la selvicultura o el reciclado.

Hoy exploramos la situación de la industria papelera en España, su relación con la gestión forestal y su capacidad para ser reciclado.

España es el sexto productor de papel de la Unión Europea, tras Alemania, Finlandia, Suecia, Italia y Francia. La industria del papel supone directamente el 2,1% del PIB español factura 23.000 millones de euros, 182.000 empleos directos y 17.377 empresas. 

El sector del papel y el cartón es un perfecto ejemplo de lo que la industria va a aportar a la sociedad en el futuro. Industrias que produzcan bioproductos que tengan menor huella ecológica, por ser naturales y masivamente reciclados. Industrias que creen riqueza en el entorno donde operan con empleo de calidad fijo, bien remunerado. Industrias que inviertan en investigación y en desarrollo. Industrias que por encima de todo, den respuesta a los retos medioambientales de nuestra sociedad. Liberar la descarbonización para luchar contra el cambio climático, Liderar procesos de economía circular para dar respuesta a los retos medioambientales. España es el quinto consumidor de papel de la UE, tras Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. El consumo per cápita en 2017 fue de 146 kilos. Exportamos el 57% de la celulosa y el 43% del papel que fabricamos. El 56% de la facturación del sector procede del comercio exterior. La UE supone el 59% de las exportaciones de papel y el 84% de las de celulosa. Mercados como Alemania, Francia, Italia, Portugal y los Países Bajos son los principales receptores de esas exportaciones.

La materia prima del papel es la madera por eso la industria papelera está necesariamente vinculada a la gestión forestal. El ciclo de vida del papel se inicia en plantaciones como esta. Por su rápido crecimiento y sus altos rendimientos, diferentes especies de pino y eucalipto son los árboles más usados. En España se dedican a la producción de papel unas 512.481 hectáreas, aproximadamente el 2,8% de la superficie forestal del país.

Las plantaciones son masas uniformes con una única especie que se son consideradas como bosques artificiales. Gestionadas adecuadamente, emplazadas en lugares correctos y no sustituyendo bosques primarios o secundarios, su cultivo ayuda a frenar la erosión del suelo y actúa como sumidero de dióxido de carbono. Las plantaciones españolas de pino y eucalipto empleadas por el sector, almacenan unos 46 millones de toneladas de CO².

El carbono almacenado en las plantaciones, queda en los productos papeleros y el plazo de almacenamiento se alarga con el reciclaje. Si nos atenemos al origen de ese proceso de fijación, tenemos que fijarnos en el proceso de la fotosíntesis en el que el carbono de la atmósfera queda fijado en los tejidos vegetales de los arboles principalmente en el tronco. Ese CO² fijado se transforma en oxigeno, obteniendo un elemento fundamental para la generación de esas plantas. las plantaciones para la producción de papel y derivados son de turno corto. Los arboles jóvenes tienen un metabolismo mas rápido y son capaces de fijar, en menos tiempo, mas carbón. Las plantaciones de turno corto llegan a su momento óptimo de "corta" mas rápido, entre 10 y 20 años así provocamos que el carbón que se ha fijado en estos primeros años, se quede en la madera y se transmita a todos los productos en el que se transforme esa madera. Al hacer ese turno corto, hemos cortado un árbol, aplicando una gestión forestal sostenible, permitiendo un nuevo turno de plantación, iniciando de nuevo el proceso de fijación de carbono. Esto va en contra del mito de que utilizar la madera de plantaciones, permite una deforestación, muy al contrario, el mensaje es claro, usar madera usar sus derivados, permite una regeneración del bosque, de plantaciones y masas forestales obteniendo un mayor beneficio social.

De toda la madera empleada para la producción de papel, el 98% procede de plantaciones nacionales. Para garantizar su sostenibilidad, es importante que la madera venga de plantaciones bien gestionadas. El 63% de la madera consumida por la industria papelera, procede de plantaciones certificadas La certificación forestal es un instrumento de marketing y de mercado que promueve la gestión forestal sostenible. A la vez sirve de aval para el consumidor final y le garantiza que el producto que consume, procede de un bosque gestionado de esa forma. Es un proceso voluntario realizado por una tercera parte independiente, una entidad de certificación que comprueba que esa gestión, es aplicada y documentada conforme a las labores que se describen y se realizan para que ese bosque sea sostenible. Un bosque que se mantenga y persista en el tiempo, que sus funciones tanto sociales y económicas o ambientales se mantengan ahora y en el futuro para generaciones venideras. La gestión será certificada si cumplen unos requisitos que establecen los dos sistemas de certificación (normal y estándares. Definen la gestión necesaria para que el bosque exista siempre. La certificación recoge el concepto de sostenibilidad y el de legalidad, que el aprovechamiento se haga según a la legislación de cada sitio. La industria española de papel y pasta se abastece de madera 100 por 100 controlada y en un 63% de madera certificada.

Como cualquier otro producto agrícola, cuando llega el punto óptimo de maduración, los árboles son cosechados. Motosierras y procesadoras van dando cuenta de los árboles. Parte de la biomasa queda en el suelo para proporcionar nutrientes a la siguiente plantación. Después de la tala, el suelo se prepara otra vez y al cabo de un tiempo se vuelven a plantar los árboles. Tras su periodo de maduración volverán a ser cortados en un ciclo renovable que continúa una y otra vez, mientras el suelo y el clima lo permitan. El crecimiento anual de madera en España es de 46,3 millones de m3 se extraen para todo los usos, también el papel, unos 17 millones. Según la Sociedad Española de Ciencias Forestales desde los años 80, debido al abandono de los usos agrícolas, a la regeneración natural del bosque y a actividades de reforestación, la superficie forestal arbolada se ha ido incrementado y alcanza hoy en torno a los 18 millones de hectáreas. España es el tercer país de la Unión Europea en superficie forestal arbolada solo después de Suecia y Finlandia.

Para hacer papel a partir de fibras de celulosa se retira el agua que acompaña a la pasta, formada por esas fibras. Es un proceso conceptualmente simple, pero su fabricación requiere maquinaria de alta tecnología y por tanto una inversión elevada. Una moderna línea de producción de papel llega a medir 200 metros de largo y ocupa un espacio tan grande como dos campos de fútbol. Al llegar a la fábrica, las trozas son descortezadas y astilladas. Una red de cintas transportadoras apilaran las astillas en montañas. Y mediante métodos mecánicos o semi-químicos separan la pasta de celulosa de la lignina, el pegamento natural que une las fibras vegetales. El agua forma una parte esencial de todo el proceso. En las diferentes partes de la cadena, las fibras se van sedimentando hasta formar una banda húmeda de papel. Entre un 5% y un 10% del agua utilizada se consume en el proceso y el resto se devuelve al medio, depurada. El tratamiento del agua es esencial para minimizar el impacto ambiental y para ello es necesario reducir la utilización de recursos hídricos y el vertido de elementos nocivos. Las instalaciones de fabricación de pasta y papel en España, llevan muchos años trabajando para reducir la utilización de agua. Han hecho un gran esfuerzo y grandes inversiones consiguiendo la reducción de un 38% del vertido por tonelada del producto y también una reducción en ese mismo porcentaje de la carga contaminante de los principales parámetros característicos del vertido. Mediante gravedad, vacío, presión y secado térmico se va eliminando la humedad de la pasta. Según su uso se aplican tratamientos externos como encolados o estucados. Al final, el papel se almacena en grandes bobinas para ser utilizado. Igual que para cualquier gran actividad industrial, la fabricación de papel precisa de un intenso uso de energía. Por su materia prima una característica de la industria papelera es el uso de biomasa. Actualmente supone el 33% de los combustibles utilizados. Los residuos derivados del proceso son muy valiosos. El 81% se usan como combustible en la fábrica o en otros sectores se destinan a usos agrícolas, se transforman en compost, o se reciclan en otras industrias. La hemicelulosa se usa en la industria farmacéutica y química y la lignina puede ser utilizada en cosmética, polímeros o biodiesel, entre otros productos.

Lo más destacado del papel y el cartón es su capacidad de reciclado. Tras la industria papelera alemana, la española es la que más recicla. Por diferentes vías, la cadena de gestión de residuos en España recogió y recicló en 2017 4,6 millones de toneladas de papel, lo que supone que siete de cada ocho kilos que consumimos se recogen y reciclan tras su uso. La industria papelera utiliza mas de 5 millones de toneladas de papel reciclado como materia prima. De ellas el 70% procede de fuentes nacionales. El resto se importó de Francia y Portugal sobre todo. Almacenes como éstos reciben diariamente el papel que depositamos en los contenedores azules. El papel es reducido de nuevo a una pasta y retiran la tinta y otros productos que se hayan aplicado sobre él. Cada vez que es reciclado, las fibras se reducen por lo que el papel pierde calidad. Aun así se puede repetir el proceso hasta 8 veces.

El vertido de materiales plásticos al medio esta causando una verdadera catástrofe ecológica. La imagen es la formación de islas artificiales de materiales plásticos que tardan miles de años en degradarse de forma natural. Debemos practicar un consumo responsable y emplear materiales biodegradables allí donde sea posible. El origen biológico de la celulosa y su capacidad para ser reutilizada hacen que se perfile como un material importante en una economía basada en criterios de sostenibilidad. La celulosa mezclada con otros materiales como polímeros vírgenes, es usada en la fabricación de piezas de vehículos o muebles, aumentando así, los materiales biodegradables.

El papel ha demostrado a lo largo de la historia, una enorme versatilidad y capacidad para dar respuesta a los retos de información y comunicación en nuestra sociedad. De la logística del transporte higiene y sanidad, de un infinito numero de soluciones y especialidades especificas, el sector esta invirtiendo mucho en crear nuevos productos que den soluciones a las peticiones del nuevo consumidor, y esos nuevos retos, mediante la versatilidad del papel y procesos de inversión en tecnología y soluciones, es lo que dará respuesta a esa sociedad. Estos árboles serán cortados y convertidos en papel y cartón. Quizás acaben sus días como las hojas de un periódico o como el embalaje de algún producto. Sus fibras adoptarán la forma de diferentes objetos hasta que ya no puedan volver a reciclarse más veces y sean valorizadas como residuos del proceso. Mientras esperan respirando tranquilos y almacenando carbono en sus troncos, ramas y hojas...La industria de productos derivados de la celulosa bien gestionada, juega un papel importante en una economía de sostenibilidad.

Las características biogeográficas de España son aptas para el desarrollo de una industria forestal que genere empleo y contribuya a fijar población en el medio rural. Hasta que estas plantaciones sean cortadas absorberán carbono y protegerán el suelo de la erosión, cumpliendo un papel añadido al meramente productor, el papel de bosque protector.”

 

 

 

 

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Anuario de Estatística Forestal de Galicia 2018

20 Junio 2019

Ya está disponible en la web de la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia el primer anuario de estadística forestal con datos de este sector actualizados a 2018.

Y no podemos estar más contentos, porque el que haya voluntad de que se creen documentos de este tipo, es un claro índice de que vamos hacia delante en este sector.

En este anuario están disponibles entre otras informaciones, estadísticas e información actualizada y disponible de las siguientes actividades:

- Registro de MVMC: número de montes clasificados y superficie desglosados por ayuntamientos y distritos forestales, número CMVMC, número de comuneros, número de comunidades en situación irregular, etc.

- Superficie reforestada anualmente por especies, y distritos forestales así como superficie anualmente trabajada mediante tratamientos selvícolas.

- Superficie objeto de aprovechamiento y producción de madera por especie, distrito forestal, propiedad y forma de gestión (pública/privada) y de otros productos

- Aprovechamientos forestales.

- Otra información de interés del sector

Os dejamos el enlace al documento completo en varios formatos para que os sea fácil su descarga y revisión.

https://mediorural.xunta.gal/fileadmin/arquivos/forestal/estatistica/2019_AEF_Visualizacion.pdf

https://mediorural.xunta.gal/fileadmin/arquivos/publicacions/2019/AEF2018.html#p=4

Esperamos que sea de vuestro interés.

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El eucalipto en Galicia: Aspectos ambientales y socioeconómicos relevantes

28 Diciembre 2020

Tanto eucalipto como pino (en menor medida), son especies que despiertan ciertas inquietudes, muchas veces basadas en el desconocimiento de la especie. Incluso diferentes especialistas del ámbito forestal tienen opiniones muy dispares. Muchas veces, la información que se difunde en las redes sociales e incluso en medios de comunicación, es de dudosa base científica, pero como en todos los ámbitos, contribuye a crear falsas creencias.

No existen especies “buenas” y especies “malas”, lo que hay es una gestión buena o una gestión deficiente de nuestros montes, y ahí es donde se debe focalizar el esfuerzo.

Compartimos con vosotros uno de los últimos artículos técnicos publicados en relación al eucalipto. En concreto, se trata de un informe elaborado por expertos en el ámbito forestal y publicado en el mes de enero en la revista "O monte" sobre los aspectos ambientales y socioeconómicos relevantes del eucalipto en Galicia. Su lectura es muy interesante y esperamos que sirva para disipar alguna duda y arrojar luz respecto a esta especie. 

En el enlace, se puede acceder a la versión completa del artículo.

 

EL EUCALIPTO EN GALICIA: ASPECTOS AMBIENTALES Y SOCIECONÓMICOS RELEVANTES

Rosa María Calvo de Anta. Doctora en Biología. Catedrática de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Santiago de Compostela

Felipe Macías Vázquez. Doctor en Ciencias Químicas. Catedrático de Edafología y Química Agrícola de la Universidad de Santiago de Compostela

Antonio Rigueiro Rodríguez. Doctor Ingeniero de Montes. Catedrático de Botánica Forestal de la Universidad de Santiago de Compostela

Francisco Javier Silva Pando. Doctor en Ciencias Biológicas. Jefe del Departamento de Ecosistemas Forestales del Centro de Investigación Forestal de Lourizán

Este informe ha sido elaborado por sus autores en base a su experiencia investigadora y trabajos científicos realizados y publicados sobre la ecología y la botánica de las especies del género Eucalyptus en montes y espacios forestales de Galicia. Se han utilizado datos estadísticos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y por la Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia, así como datos publicados por expertos reconocidos en silvicultura, economía y gestión forestal.

 

1- IMPORTANCIA SOCIAL Y ECONÓMICA DEL EUCALIPTO

El eucalipto es en la actualidad una de las especies forestales madereras más relevantes en la península ibérica y la que mayor proyección tiene, dando soporte a un sector industrial diversificado y estratégico de primera necesidad. El eucalipto ocupa 1,3 millones de hectáreas distribuidas a partes iguales entre España y Portugal, es decir, cerca del 4 % de la superficie forestal de la península.

La proyección del eucalipto se debe a su capacidad para dar satisfacción a la demanda creciente de la sociedad de productos derivados de su madera, tales como tableros, madera laminada y contralaminada y, sobre todo, productos celulósicos, así como los que vendrán de la lignina y las nanocelulosas a partir de la bioeconomía, en sustitución de productos basados en hidrocarburos.

España y Europa son deficitarias en madera. Las plantaciones de eucalipto representan sólo el 3 % de la superficie forestal española, 800.000 ha aproximadamente, un espacio que, sin embargo, produce algo más del 30 % de la madera que se aprovecha en España, sosteniendo  el tejido industrial que la transforma. En Galicia, con una ocupación cercana al 20 % de la superficie forestal, el eucalipto aporta más del 60 % de la madera que se corta y transforma anualmente, lo que lo convierte en una importante fuente de ingresos de la población rural gallega. En el año 2018, más de 35.000 propietarios forestales gallegos, particulares y comunidades de montes vecinales, facturaron 205.000.000 euros por ventas de eucalipto, cantidad que se corresponde a unas cortas anuales de madera de 5,9 millones de m3.

Respecto al empleo directo y asociado, sólo en Galicia existen más de 1.800 empresas que trabajan con eucalipto. La generación de puestos de trabajo directos supera los 5.500 siendo uno de los principales motores económicos de Galicia.

La demanda industrial y la rentabilidad de estas especies hacen que sean actualmente las alternativas principales de cultivo (a veces las únicas) de muchos propietarios forestales en Galicia y la Cornisa cantábrica, siendo, sin duda, las especies que más se plantan en las zonas donde está permitido. Son miles los particulares y comunidades de montes vecinales que cultivan eucalipto desde hace muchos años sin ningún tipo de ayuda o subvención de la Administración, que, por su parte, tampoco planta eucalipto. Esto supone entre otros efectos una importantísima contribución a la actividad de los viveros forestales, para los que el eucalipto supone una parte esencial de su negocio. Así, dentro del sector forestal, es una opción importante para poner en producción el terreno forestal, que genera riqueza y empleo, contribuyendo de forma importante a la lucha contra el abandono del medio rural. Además, el cultivo de esta especie lleva asociada la aplicación de prácticas selvícolas sostenibles  con cortas rotaciones de cultivo, lo que representa otro factor de dinamización y fortalecimiento de la economía a escala rural.

Cabe resaltar que en Galicia se plantan fundamentalmente dos tipos de eucalipto, Eucalyptus globulus, que supone la base del sector de la celulosa, y Eucalyptus nitens, que es una especie que se ha introducido más recientemente con gran éxito por su elevado crecimiento en zonas frías, por lo que se adapta mejor a zonas de mayor altitud, pero que sin embargo no rebrota de cepa y presenta una deficiente capacidad de regeneración natural. No así el E. glóbulus que rebrota de cepa y se puede cortar hasta tres veces sin merma significativa de su crecimiento, sin necesidad de plantarlo después de cada corta.

Su interés productivo para el propietario forestal determina su elección preferente para desarrollar un cultivo forestal rentable en algunas de las estaciones del territorio gallego. Ello es la causa de su amplia utilización y de la superficie que actualmente ocupa, que de ningún modo se puede confundir con un supuesto carácter invasivo de ninguna de las especies cultivadas de eucalipto (entendiendo por invasora aquella especie que no admite una gestión y control de su emplazamiento o aquella que, tras su presencia en años, no permite el desarrollo de otro uso alternativo del territorio, si las circunstancias así lo consideran) sino por un interés socioeconómico activo por parte de los propietarios forestales.

Ocurre lo mismo en la agricultura con otros cultivos exóticos de amplia difusión en diferentes momentos, como el tomate, el maíz, el arroz o la patata, que llegaron de otros continentes hace muy pocos siglos y, por su valor y amplio uso, han sido asimilados completamente en la cultura ibérica, convirtiéndose en especies totalmente integradas en los agrosistemas de Europa siendo a día de hoy fundamentales en la dieta del mundo occidental, sin que en modo

alguno su utilización y uso en agricultura las haya convertido en especies invasoras. Que se plante mucho una especie, que resista más o menos determinadas condiciones climáticas o que esté bien adaptada para recuperarse tras un incendio forestal, son circunstancias que no pueden utilizarse para justificar una agresividad en su dispersión que la convierta en una especie invasora.

2- MARCO NORMATIVO: REGULACIÓN DE PLANTACIONES Y ORDENACIÓN DEL EUCALIPTOEN EL TERRITORIO

Es importante destacar que el eucalipto es una especie forestal cuyo cultivo está regulado en Galicia desde hace mucho tiempo. Sin pretender ser exhaustivos las principales normativas que afectan a su cultivo se exponen a continuación:

  • La Ley 7/2012 de Montes de Galicia, de carácter autonómico, prohíbe las plantaciones de eucalipto en tierras agropecuarias y en terrenos forestales ocupados por frondosas caducifolias e impide de facto los cambios de uso de terrenos agropecuarios a forestales. También obliga a contar con un plan de gestión o un proyecto de ordenación para cualquier plantación forestal cuya superficie en coto redondo sea mayor de 25 ha, o un documento simple de gestión si dicha superficie está entre 15 y 25 ha. Estas disposiciones son generales y de aplicación a cualquier especie forestal, por lo tanto también para las plantaciones de eucalipto.
  • La ley del Suelo delega y obliga a los ayuntamientos a clasificar el suelo, estableciendo las áreas en las que se permite la actividad forestal, excluyendo explícitamente los suelos urbanos y los rústicos de especial protección agropecuaria.
  • Por otra parte, el Plan Director de la Red Natura 2000 de Galicia, aprobado en el año 2014, prohíbe las nuevas plantaciones de eucalipto en las superficies que estén situadas dentro de la Red Natura 2000, red que se extiende por 450.000 ha de territorio gallego.
  • La Ley 3/2007, de 9 de abril, de Prevención y Defensa Contra Incendios Forestales de Galicia, modificada por la Ley 7/2012 de 28 de junio de Montes de Galicia, obliga a dejar superficies desarboladas y con biomasa controlada en fajas de protección de cultivos y suelos urbanos y también en fajas apoyadas en las infraestructuras viarias y de conducciones de energía.
  • Las leyes autonómicas de costas, de aguas, de carreteras y de vías férreas definen amplias zonas del dominio público y áreas de policía colindantes en las que las plantaciones de eucalipto no son posibles.

1 El análisis prescinde de la normativa relativa a las autorizaciones de cortas, que en función de las afecciones, puede requerir más de diez autorizaciones de diferentes organismos de las diferentes Administraciones nacional, autonómica y local.

El Decreto 52/2014, del 16 de abril, establece modelos selvícolas orientativos y, aunque la adhesión a los mismos es voluntaria para las plantaciones inferiores a 15 ha de superficie, se recogen los requerimientos mínimos que deben cumplir los propietarios forestales para acceder a cualquiera de los sistemas de certificación forestal.

Por último, las nuevas plantaciones de eucalipto de superficie mayor de 5 ha precisan de autorización de la Administración Forestal (Ley 7/2012 de Montes de Galicia) y si son nuevas plantaciones de una superficie mayor de 50 ha precisan de Evaluación de Impacto Ambiental (Ley 21/2013 de Evaluación de Impacto Ambiental de proyectos y Decreto 442/1990, de 13 de septiembre, de Evaluación de Impacto Ambiental de Galicia).

Por tanto, el eucalipto en Galicia tiene una regulación amplia y de las más restrictivas en cuanto a especies forestales en Europa, mediante la cual, en la actualidad, no puede ocupar tierras de cultivo ni introducirse en los bosques autóctonos ni dentro de los terrenos incluidos en la Red Natura 2000.

 

3- INTRODUCCIÓN DEL EUCALIPTO Y SU PRESUNTA DISPERSIÓN NATURAL

Se estima que el eucalipto hizo su aparición en España en el norte de la provincia de A Coruña hacia 1850, plantándose posteriormente en Santander en 1863 y, en la década de 1870, ya era frecuente en varias provincias del litoral español. Desde entonces y hasta el primer cuarto del siglo XX y, sobre todo, hasta los años 1960 no ha habido una superficie apreciable de eucaliptales en España. En los documentos de la época, libros y otros textos, no se menciona ni es tratado por autores, salvo aquellos que hablan del eucalipto como una especie muy interesante para el sector forestal o bien previenen de su introducción.

En el caso del eucalipto glóbulus, la escasa superficie ocupada por esta especie durante los primeros 80 años después de su introducción se debe, entre otras razones, a la corta distancia de dispersión natural de su semilla, pues más de un 95 % de ellas no sobrepasan los 15-20 metros del árbol o de la plantación. Su porcentaje de supervivencia es bajo y la semilla debe caer sobre lugares despejados y de suelo desnudo o muy alterado para que tengan éxito y se desarrollen. Las escasas superficies que se conocían lo eran por plantación artificial.

Respecto al eucalipto nitens, el segundo en importancia de Galicia, no se tiene constancia de su regeneración natural fuera de las plantaciones realizadas por los selvicultores, debido fundamentalmente a que al ascender en altura, la capacidad de regeneración de la especie se reduce, por lo que asignarle el carácter de invasora, de acuerdo a las definiciones de la legislación española sobre el tema, parece una temeridad. Lo mismo ocurre con las demás especies, pues a pesar de haber naturalizaciones locales, como otros cientos de plantas en España, su capacidad de dispersarse es muy reducida y no hay ejemplos de superficies apreciables de regeneración natural, salvo las conocidas derivadas de incendios.

 

4- EL EUCALIPTO NO AFECTA A LA TALA DE BOSQUES NATURALES

En el conjunto mundial, las plantaciones forestales - bosques cultivados o cultivos forestales como también se denominan – son grandes depósitos de madera cuyo aprovechamiento reduce la presión sobre bosques naturales para satisfacer la demanda de madera.

Este tipo de montes existe y se cultiva con fines de producción de madera en países y regiones con gran tradición forestal y respeto por la conservación y por el medio ambiente. Entre otros, podemos citar las latitudes de climas templados de Chile, Nueva Zelanda, Australia, sur de Estados Unidos, sur de Brasil, Sudáfrica o más cercanos, como la cornisa cantábrica, Aquitania o Portugal que presentan plantaciones forestales de pinos y/o eucaliptos gracias a sus especiales condiciones edafoclimáticas.

En el caso de los eucaliptales gallegos es preciso resaltar que:

  • Las masas de eucaliptos en Galicia no están creciendo a expensas de superficies de bosque autóctono, lo que tampoco permite la normativa vigente, sino sobre otro tipo de terrenos forestales, fundamentalmente matorrales o pinares que los propietarios cambian de especie tras la corta, por la mayor rentabilidad económica del eucalipto.
  • Según los últimos inventarios forestales nacionales, la expansión del cultivo del eucalipto en Galicia en los últimos años se acompaña al mismo tiempo con un crecimiento de la superficie ocupada por las frondosas autóctonas caducifolias, que han aumentado su superficie en 143.000 ha (46 %) desde el año 1972 y, concretamente, 42.000 ha en el último periodo de inventarios (1997-2009).
  • Cerca del 75 % de la madera de eucalipto que se corta y se utiliza para la industria en Galicia procede de masas con gestión forestal sostenible certificada por alguno de los dos sistemas de certificación más importantes a nivel mundial, FSC y PEFC, tendencia que sigue en crecimiento, lo que garantiza que la gestión se realiza con exigentes criterios ambientales y sociales.

 

5- EL EUCALIPTO Y LOS INCENDIOS FORESTALES

Una de las críticas frecuentes que se hacen a estas mirtáceas, afirmando que las plantaciones de eucalipto conllevan un mayor riesgo de incendios, carece de fundamento según datos objetivos: los informes anuales emitidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, actualmente responsable estatal de la actividad forestal, permiten concluir que en Galicia, durante el periodo 2000 a 2013, la incidencia media de incendios forestales sobre eucaliptales ha sido del orden del 7,8 %. Se puede concluir que la presencia de eucalipto no puede asociarse a una mayor incidencia de incendios. Es más, dos de los distritos forestales que menos incendios y superficie quemada registran en Galicia son los Distritos I (Ferrol) y VI (Mariña Luguesa), donde se acumulan cerca del 50 % de las existencias de madera de eucalipto de Galicia, aunque es cierto que la climatología de la zona reduce los riesgos en todas las formaciones forestales de esos distritos. Los incendios más catastróficos y repetidos se producen en las zonas más mediterráneas de Galicia, como áreas montañosas del interior de Pontevedra, Ourense y áreas del sur de Lugo que limitan con esta provincia, sobre todo en amplias zonas de matorral en las que nunca hubo plantaciones de eucaliptos.

Los eucaliptos son especies colonizadoras, como el autóctono abedul por ejemplo, y se regeneran bien de semilla tras el incendio y, además, el eucalipto glóbulus tiene la capacidad de rebrotar de cepa, lo que le permite recuperarse mejor que otras formaciones forestales y reducir la intensidad de la erosión inmediatamente posterior al incendio, porque sus raíces, todavía vivas, protegen el suelo. Por otro lado, la adaptación del eucalipto a terrenos arenosos que sufren sequía de verano, particularmente al SO de Galicia, hace que los incendios en estas zonas puedan coincidir con la presencia de esta especie, como lo hacen en otras zonas con pinares, sin relación causa-efecto entre la especie y el incendio.

 

6- EL EUCALIPTO Y EL SUELO

Como otros sistemas de arbolado, los eucaliptales protegen el suelo frente a la erosión, a través de la interceptación de la precipitación por la cobertura y mitigación del choque de las gotas de lluvia sobre suelos desprotegidos. Por su parte, el desarrollo radical actúa como procedimiento de sujeción del suelo en terrenos de ladera.

El eucalipto es una especie frugal, capaz de captar nutrientes del suelo (que en regiones húmedas tienen una elevada tendencia a perderse con las aguas de drenaje y escorrentía) y devolverlos al suelo a través de los ciclos biogeoquímicos. Los datos obtenidos en eucaliptos  de 20 años, en estaciones prototipo de Galicia (con suelos empobrecidos en terrenos graníticos) dan como resultado que sólo alrededor del 25 % de los nutrientes (p.e. Ca y Mg) absorbidos por la raíz se localizan en el tronco maderable, mientras que un 75 % es devuelto al suelo a través de las hojas (23 %), cortezas (45 %) y ramas (7 %); por otro lado, un 20 % adicional es introducido en el sistema a través del pluviolavado de las cubiertas que incluye exudados así como captación de aerosoles externos (Calvo de Anta, 1992).

Los datos mencionados no son muy diferentes a los obtenidos en plantaciones de coníferas en esta misma región, lo que evidencia la capacidad de estas especies de vegetar bien incluso en suelos delgados sobre rocas ácidas, como el granito, los esquistos o las pizarras que constituyen más del 90 % de la litología de Galicia, mientras que cultivos más exigentes (cereales o huerta) no se desarrollan convenientemente en estas regiones sin una fertilización adicional. Los datos anteriores evidencian la conveniencia de devolver al suelo los restos de las cortas (hojas, cortezas y ramas) a los que se somete el eucaliptal cada 10-15 años.

El efecto beneficioso de los eucaliptos sobre el suelo es especialmente notable en plantaciones sobre suelos marginales o degradados, donde es capaz de revertir los procesos de degradación. Según autores como Montoya Oliver “mejora los suelos, en especial los marginales, para los que hoy en día es una alternativa forestal bastante favorable, tanto ecológica como económicamente. Debería, pues, de promocionarse su cultivo precisamente por razones de conservación y mejora de los suelos.” (Davison, 1985; Crane & Raison, 1980; J.M. Montoya Oliver, 1995).

De hecho, algunos estudios muestran que el eucalipto acelera los procesos de alteración de los minerales primarios alterables por medio de sus excretas radiculares y los ácidos orgánicos  que produce la descomposición de sus hojas, lo que hace adecuada esta especie para acelerar las fases iniciales de edafogénesis, especialmente cuando la erosión ha dejado un suelo delgado (léptico) sobre roca dura y consolidada (Macías Vázquez, 1990).

Incluso hay trabajos científicos que identifican la presencia en las raíces del eucalipto de endomicorrizas que les permiten absorber nutrientes, como el fósforo, en un estado en el que no son asimilables por otras especies. Su éxito productivo radica en la eficiencia fotosintética, en el reciclaje interno de nutrientes, en especial del fósforo, en la posibilidad de utilizar parcialmente Na en lugar de K y en la asociación de sus raíces con micorrizas. A efectos edáficos, el eucalipto acelera los procesos de formación de suelo en su entorno radicular y remonta a la superficie nutrientes de las rocas en vías de alteración que no son asimilables por otras especies vegetales. Buena parte de estos nutrientes, posteriormente, se devuelven al suelo a través de sus restos vegetales (hojas y cortezas) en una forma ya asimilable y disponible para el desarrollo de otras especies, enriqueciendo y potenciando así los horizontes superficiales del suelo.

En lo relativo a la acidez de los suelos, Domingo et al. (2009), después de más de 10 años de estudio sobre la caracterización de los suelos forestales en la provincia de Huelva, en relación a la acidez de los suelos bajo distintas coberturas vegetales llegan a la conclusión, a partir de más de 90 puntos de muestreo del suelo sobre 4 formaciones geológicas diferentes, de que los niveles de pH edáfico son similares para las distintas especies estudiadas (encina, pino, alcornoque, eucalipto, matorral,…). Los datos disponibles en más de 2.000 puntos de muestreo en toda la geografía de Galicia confirman estas observaciones. Si bien, en términos generales, todas las coberturas vegetales tienen una influencia acídica sobre las aguas de lluvia (como consecuencia de exudados de ácidos orgánicos desde las hojas o debido a una captación preferente de cationes que de aniones del agua de lluvia), no se detectan impactos en las aguas superficiales o subterráneas debido al poder tampón (neutralizador) ejercido por los suelos, tanto en suelos básicos, neutros o ácidos. Es de resaltar que en este último caso (el caso de los suelos de Galicia), el propio sistema receptor está en el rango (o es más ácido) que los pluviolavados vegetales de entrada. Las comparaciones entre suelos con pinares, eucaliptales, robledales u otras coberturas vegetales, en Galicia, no arrojan resultados diferentes. Y, en todo caso, cabe señalar que los pluviolavados de coníferas son los más acídicos y que la producción de ácidos (ácido carbónico) desde la "litter" en descomposición es más activa en robledales y otras caducifolias, debido a que presentan restos foliares altamente palatables para los organismos del suelo y, por lo tanto, con una elevada producción de CO2, sobre todo en primavera y otoño.

Otros estudios descartan la existencia de una degradación de los suelos bajo eucaliptales desde el punto de vista físico, conforme a los resultados de Bará (1986) y Bará et al. (1985), que no encuentran diferencias significativas entre los suelos bajo eucalipto, pino y roble relativas a la composición granulométrica y densidad aparente de los suelos, si bien es cierto que este trabajo se realizó en formaciones muy viejas, con edad próxima a un siglo.

Los cultivos forestales son, por tanto, una oportunidad para mejorar los recursos económicos de las poblaciones rurales, ofreciendo usos alternativos sostenibles en terrenos de escasa calidad.

 

7- EUCALIPTO Y BIODIVERSIDAD

Por lo general, cualquier plantación presenta menos biodiversidad que una formación natural madura y el carácter alóctono de una planta, caso de los eucaliptos, conlleva que tarden en desarrollarse interacciones específicas con los ecosistemas propios de la zona, por lo que no es extraño que la biodiversidad animal y vegetal en los eucaliptales sea menor que la de los bosques naturales gallegos. Pero esa afirmación requiere matices: en masas de eucalipto jóvenes, mayoritariamente instaladas en terrenos arados, desbrozados o quemados gestionadas intensivamente en turnos cortos y en las que se realizan desbroces periódicos, diversos estudios citan una biodiversidad menor que en bosques naturales maduros; en cambio Bará et al. (1985) comparando masas viejas de pino del país, robledal y eucaliptal no encontraron diferencias en la biodiversidad vegetal de plantas vasculares, lo cual parece indicar que el efecto puede deberse más al sistema de gestión y a los tratamientos que a las especies. En cualquier caso es un efecto que puede mitigarse con la ordenación del espacio forestal y con el manejo y del que no puede derivar el encasillamiento de los eucaliptos como especies invasoras que excluye la flora y vegetación natural del territorio. En relación a esto, véase la notable regeneración de robles o del matorral de tojos y brezo bajo eucaliptales y pinares.

En las plantaciones de eucalipto en general existe una disminución de la proporción de suelo cubierto por la vegetación espontánea en el sotobosque a medida que los árboles crecen, lo que ocurre habitualmente en plantaciones de otras especies, ya que al crecer se va reduciendo la llegada de luz a los estratos inferiores. Este efecto es más acusado en los eucaliptales gestionados de forma intensiva. En montes de eucalipto más abiertos o vegetando de forma asilvestrada, la diversidad florística del sotobosque es mayor, entrando incluso especies arbóreas autóctonas como el roble, el castaño o el abedul.

En general, la biodiversidad animal en los eucaliptales es significativamente menor que la propia de las formaciones naturales. Realmente hay pocos animales presentes en Galicia, como el corzo o las vacas, que puedan obtener alimento de las hojas del eucalipto, aunque por otra parte existen especies de mamíferos grandes y pequeños, aves, reptiles e insectos que se refugian en estas plantaciones y en su sotobosque.

 

8- EL EUCALIPTO ES MUY EFICIENTE EN EL USO DEL AGUA

Desde el punto de vista del uso del agua el eucalipto es una especie muy plástica y se adapta a la situación: si dispone de agua absorbe más y crece más y si no dispone de ella no puede utilizarla y crece menos, ya que la formación de biomasa de cualquier vegetal está en relación con el consumo de agua.

El eucalipto presenta características que no tienen otras especies forestales: intercepta menos lluvia, sus hojas colgantes, copas poco espesas en comparación con especies de cubierta permanente y alta densidad y superficie específica del follaje permiten que llegue más agua al suelo por su tronco, y es capaz de captar el agua de la niebla a través de sus hojas. Su capacidad de adaptación lo convierte en un árbol muy apto para su toma en consideración en las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático en regiones atlánticas como la gallega, asturiana y cantábrica en general, donde los modelos de evolución del clima de los científicos predicen para el inmediato futuro mayores periodos de sequía estival y menores precipitaciones medias.

La eficiencia en el uso del agua (EUA), que mide la relación entre el CO2 fijado y el agua transpirada por la planta, es muy superior en las plantas leñosas que en los vegetales herbáceos (Pardos, 2001). El género Eucalyptus posee valores de EUA muy semejantes a los observados en especies de otros géneros de plantas arbóreas como PinusLarix (Landsberg, 1999) y Quercus (Cermák et al., 1991; Jorgensen y Schelde, 2001). Sin embargo, el eucalipto es más eficiente en el uso del agua que especies del género BetulaSalix Alnus (Lindoth y Ciencialia, 1998; Jorgensen y Schelde, 2001). De ahí que el género Eucalyptus sea muy indicado para la producción de biomasa con la mayor eficiencia si el recurso hídrico es limitado.

Estudios recientes para la especie Eucalyptus globulus citan una transpiración promedio para un árbol en Galicia de 1,78 litros de agua y día (Jiménez et al., 2007). Otro estudio desarrollado sobre una masas de la misma especie en Portugal señala un intervalo de valores entre 0,5 y 3,64 l/m2 (David et al., 1997).

Atendiendo a su papel como generador de productos que demanda la sociedad, es justo recordar que el eucalipto consume mucha menos agua (300 l/kg) que los cultivos agrícolas: patata (2.000 l/kg), maíz (1.000 l/kg), caña de azúcar (500 l/kg).

Además, el agua que utiliza no es de acuíferos profundos. En un exhaustivo estudio científico llevado a cabo en Galicia (Calvo de Anta, 1992), se describen las relaciones agua-eucalipto del suelo diferenciando el comportamiento en cada una de las estaciones del año. Además de comprobar que en situaciones críticas de falta de agua la evapotranspiración real de diferentes sistemas forestales (eucaliptal, pinar y robledal) es muy similar, descarta que el consumo de agua de las plantaciones de E. glóbulus provenga de acuíferos profundos. En esta línea, los trabajos de caracterización del sistema radicular del E. glóbulus (Fabião, 1986; Fabião et al., 1995; Donoso, 1999) han demostrado que esta especie desarrolla una gran densidad de raíces en la zona superficial del suelo, decreciendo éstas de forma muy acusada por debajo de los 70- 90 cm de profundidad. De forma general, el 80 % de la biomasa del sistema radicular se sitúa en los primeros 60 cm de profundidad del suelo.

 

9- EL EUCALIPTO Y LA FIJACIÓN DE CARBONO (MITIGACIÓN DEL CALENTAMIENTO GLOBAL)

Últimamente, desde la Convención de Kioto, se propone a los países firmantes de los protocolos derivados, la expansión de usos del suelo (o del manejo de los usos) capaces de incrementar la fijación de CO2 atmosférico. En este sentido, se contempla el aumento de superficie forestal como sumidero de CO2 (en biomasa y en suelo) capaz de proporcionar derechos adicionales de emisión. En esta coyuntura, los sistemas forestales de Galicia son un referente claro en la península Ibérica. Siendo una comunidad autónoma que, en superficie forestal ocupa el sexto lugar tras Castilla-León, Andalucía, Castilla-La Mancha y otras, Galicia presenta una excepcional potencialidad como sumidero de carbono en biomasa al ocupar el segundo lugar en las reservas de carbono en biomasa forestal (aérea+subterránea), muy próximas a las de Castilla-León y muy superiores al resto de las comunidades (MAGRAMA, 2012).

Los suelos forestales de Galicia también son una excepción en este sentido. En términos globales los suelos del mundo contienen un stock de carbono mayor que la biomasa (casi tres veces mayor) (Batjes, 1996), lo que se observa también en la península ibérica. Galicia presenta unas reservas en suelo 4 veces mayores que en biomasa forestal y supera -tanto en densidad como en stock global- a las de las otras comunidades autónomas (promedio de 182 tC/ha y 291 tC/ha, en los 30 y 50 cm superficiales de los suelos forestales respectivamente, y un stock medio de 250 y 400 millones de toneladas de carbono, respectivamente), es decir alrededor de un 16 % del stock en los suelos forestales de todo el territorio de España peninsular (Calvo de Anta, 2018).

Como factores explicativos de la elevada potencialidad como sumideros de carbono de los sistemas forestales de esta región cabe señalar, entre otros, la elevada productividad forestal, ligada al clima fundamentalmente, y por lo tanto, elevado input de restos orgánicos al suelo, así como la capacidad de estos suelos -ácidos y ricos en Al activo- para estabilizar el humus del suelo y evitar (ralentizar en cientos/miles de años) su mineralización por efecto de la actividad microbiana. Mientras que el carbono orgánico en los suelos de regiones templadas presenta un tiempo de stock medio estimado en 200-500 años, el carbono de horizontes profundos de muchos suelos ácidos de Galicia tiene un tiempo medio de residencia superior a 2.000 años.

Los cultivos forestales son, por tanto, además de una oportunidad económica (tanto en terrenos de elevada calidad para usos agrícolas como en terrenos pobres y con relieves acusados), un recurso sostenible, protector de suelos (y aguas) y ofrecen una capacidad de fijación de carbono en biomasa y suelos reconocida, lo que ha impulsado a diferentes organismos internacionales a fomentar el aumento de superficie forestal en todos los países. En este sentido cabe señalar que Europa, en general, y España, en particular, han aumentado su superficie forestal en los últimos años, al contrario que otras regiones del mundo (en particular las masas forestales de ambientes tropicales, que continúan descendiendo desde hace varias décadas).

 

10- CONCLUSIONES

  • El amplio uso por parte de los selvicultores gallegos y, en general, en la cornisa cantábrica de una especie como el eucalipto viene motivado por su demanda, por su rápido crecimiento y por su eficiencia en el aprovechamiento de los recursos, especialmente en zonas en las que hay escasas alternativas para el aprovechamiento de los suelos forestales.
  • La industria transformadora de eucalipto asentada en la península ibérica (pasta para papel, tablero, desenrollo y chapa, biomasa y serrerías) consume actualmente la totalidad de la producción de los montes de eucalipto de la península.
  • La normativa gallega que regula las plantaciones y el manejo del eucalipto es suficientemente exhaustiva, quizás debiera exigirse un mayor rigor en su cumplimiento por parte de las administraciones competentes.
  • Para que la sociedad gallega y, en general, la europea pueda sacar el mejor partido a sus recursos forestales de un modo responsable y sostenible el énfasis debe hacerse en la ordenación forestal, en el respeto a la gestión forestal sostenible y al fomento del aprovechamiento de todos los valores de los montes, así como en el apoyo decidido al I+D para disponer de nuevas alternativas rentables para el propietario forestal enfocadas a solucionar las demandas de los mercados ibérico y europeo.
  • La expansión actual del eucalipto no obedece a un carácter invasor que no tiene, de hecho el eucalipto glóbulus se regenera mal de semilla si no es tras el incendio y el eucalipto nitens no presenta regeneración natural en Galicia, sino a la decisión de muchos silvicultores que lo consideran una alternativa viable de inversión forestal.

 

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